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Compagnia
di Gesù

La «gratia Societatis» secondo il padre Nadal

Come conoscere il carisma della Compagnia di Gesù

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Introduzione

 

L’orizzonte
ermeneutico

 

La vita e l’esempio
di sant’Ignazio
di Loyola

 

La chiamata del re
e la meditazione
dei due vessilli

 

Il fine della
Compagnia di Gesù

 

I principi che
regolano il governo

della Compagnia
di Gesù

 

Cinque punti
per vivere la
«gratia Societatis»

 

Conclusione

 

Bibliografia

 

 

 

 

Altre pagine

 

La soppressione
e la ricostituzione
della Compagnia
di Gesù

 

Chiara Lubich
e i Gesuiti

 

Il corpo della
Compagnia
di Gesù

 

Cercare insieme
la volontà di Dio

 

Le missioni
dei Gesuiti

Il corpo della
Compagnia
di Gesù

 

The deliberation
that started
the Jesuits

 

Oblazione della
Compagnia
di Gesù

 

I Gesuiti,
compagni
di Gesù

 

 

 

capitolo sesto

cinque punti per vivere la «gratia Societatis»

 

Coerentemente con i principi ermeneutici esposti all’inizio della nostra ricerca (spiritu, corde, practice), p. Nadal avverte i suoi interlocutori di un pericolo: conoscere la «gratia Societatis» non assicura il raggiungimento del fine per il quale essa è donata. Occorre, invece, vivere questa grazia con tutto il cuore, metterla in pratica ogni giorno:

 

“Pero es de advertir que en todo lo que es dicho acerca del conocimiento de la gracia a que Dios N. Señor nos llamó, puede haber un error; y es que no atendamos al fin [por]que Dios N. Señor nos concede esta gracia y conocimiento. Es ansí, pues que quiere Dios todo lo que dicho tenemos por medio, pero el principal es que lo traigamos a la prática para nos ayudar en la obediencia y en todo lo demás en que nos sentimos faltos. Porque poco aprovecha saber mucho de la Compañía y deducir [trasladar] poco de ella en ejercicio[1]”.

 

A questo scopo p. Nadal formula cinque punti che cercheremo di individuare, seguendo in parallelo le due edizioni delle Exhortationes Complutenses in Alcalá[2] e delle Platicas espirituales en Coimbra[3]. In queste ultime p. Nadal ce ne offre una traccia che svilupperà più tardi:

 

“Lo que queda de todo lo dicho para advertir, y cada día, es lo primero que cada uno piense que Dios le ha dado esta gracia y conocerla; segundo, que le ha Dios dado gracia [de] aceptarla y obedecer a la vocación; tercero, que tiene dello hecho votos y aprobados por la Iglesia; y destas tres cosas hacer gracias a Dios. Cuarto, que cada día pida a Dios N. Señor gracia para el [mayor] conocimiento desta gracia y que la ponga en ejecución; quinto, que se ayude de las virtudes grandes, scilicet, teólogas [teologales] para ello[4]”.

 

1) Primo, rendere grazie a Dio del dono della vocazione alla Compagnia di Gesù e conoscere la «gratia Societatis»:

 

“Y cuanto a lo primero cierto es ser inestimable y increíbile este beneficio de Dios atenta la vida nuestra en el siglo, nuestros pecados, peligros, desorden, incertitud, tinieblas y la mucha quietud que ahí tenemos; principalmente considerando que, siendo malos, Dios nos quiso mirar y mover a esto, y nos hizo capaces desta gracia con darnos gracia para que merezcamos delante de El. Y de aquí nos debemos mover mucho a le amar, pues ansí se nos quiso comunicar, reconociendo sumamente su caridad y comunicación, dándole sumas gracias, deseando que todos las hagan con holgarnos de nos tenernos a El obligados, y andar con estos propósitos de le servir en todo, de hacer su voluntad con perfección con su divina gracia[5]”.

 

2) Il secondo, rendere grazie a Dio che ci ha donato la grazia di accogliere e obbedire alla sua chiamata:

 

“Cuanto a lo segundo, pluguiese a Dios que nunca se apartase de lo primero; porque a muchos llama Dios que no le oyen, de suerte que es la gran gracia que lo oigamos y obedezcamos a su vocación. Es esto dar Dios oídos espirituales para que oigan sus cosas, porque carnalis homo non percipit quae Dei sunt, etc. [1Cor. 2,14]. Es pues consolación particular el considerar cómo Dios en ello particularmente nos ayuda queriendo le obedezcamos y sigamos. Y desto rursum hagamos gracias al Señor e puro corde[6]”.

 

Nelle Exhortationes Complutenses in Alcalá questi primi due punti sono quasi fusi in uno:

 

“Occúrrenme, pues, aora algunos puntos para lo que os tengo dicho. Desseáis, hermanos, saber qué haréis para la práctica desto y para sacar fruto dello. Sea lo primero conocer esto y hazer gracias a nuestros Señor por ello; y deste conocimiento me tengo de ayudar mucho; que me aya querido Dios salvar en su Iglesia, que sea christiano y, más, que sea religioso. Y el principio de todo este bien es el auxilio special de mi vocación con que Dios me a llamado. Es gran gracia y merced de Dios nuestro Señor que yo no sea malo; y que me ayude a no ser imperfecto, es éste beneficio mayor y don de Dios sobrenatural; y assí es menester conocerlo por tal y reconocer por author dello a Dios nuestro Señor. Y mirad que no ay don ninguno de Dios que, quando se conoce ser gracia suya, con humildad y simplicidad no se humille el alma conocendo que es de Dios y cómo me lo da Dios. Y quando con la gracia suya ponéis por execución aquel buen desseo, es mayor gracia de Dios. El principio de todo eso ¿quién es? - Dios es, su bondad y poder infinito, que haze esto por mí, no valiendo yo nada. Véome en la Compañía, que Dios me a llamado a ella y traído por su misericordia. Esta motión de Dios es, y por tal la conozco, y assí le glorifico por ella y me humillo delante de su magestad y le hago gracias, que es una de las partes de la oración, como veréis quando della trataré. Nace de aquí tener un ánimo grato a Dios, que me a hecho esta merced y me a dado este grand don; un desseo de alabarle siempre con el corazón y con la boca y con las obras. Quid retribuam Domino [Sal 115,2]? ¿Qué podré yo bolver a Dios, que algo sea, por todos los beneficios que me a hecho? Y pues a la iguala no puedo corresponder a tan señaladas mercedes, yo os diré lo que será: que procuraré de servir a Dios aun en aquello que según mi instituto no tengo obligación, buscaré su mayor gloria, buscaré el padecer por quien tanto a hecho por mí, señalarme he en todo lo que yo le pudiere servir. Llamóme Dios, prevínome con sus inspiraciones, gracia fue y merced singular; y más que eso, que sobre eso dióme El su ayuda para que fuesse obediente a su llamamiento, para que no contradixesse a su inspiración, para que no fuesse de los que se dize: vocavi et renuistis [Pr 1,24]. Es cosa de mucha consolación, hermanos, tratar por tan menudo de estas cosas de la gracia del Señor; que, por ser tales, por pequeñas que os parezcan, son dignas de gran consideración[7]”.

 

3) Da questo momento in poi, le due edizioni si differenziano non tanto nei contenuti, quanto nella distribuzione di essi. L’approvazione da parte della Santa Sede, che nelle Exhortationes Complutenses in Alcalá è sviluppata nella prima parte del quarto punto, nelle Platicas espirituales en Coimbra, invece, è appenna accennata[8].

 

In ogni caso l’idea di fondo è la stessa: per fissarci di più nella «grazia Societatis» Dio ci viene in aiuto con una nuova grazia, quella di fare i voti, poiché sappiamo che la vita religiosa nella Compagnia di Gesù è un cammino certo per la salvezza, una volta approvata dalla Santa Sede:

 

“En lo tercero es gran consolación con que Dios nos conforta queriendo que de tal suerte lo sigamos, que no podemos tornar atrás; en lo que no caen muchos, ni yo quasi por mucho tiempo, hasta que estuve en la Compañía. Es esto mucho, porque con esto se hace quasi una confirmación de nuestra parte de la inmovilidad del camino para la vida perfecta en que Dios nos ha puesto; y cierto es que, de la suya, Dios nunca faltará en ayudarnos para ello; y desta gracia debemos grandemente dar gracias al Señor y tenerla impresa en nuestro corazón[9]”.

 

“Lo 3° que ay es que, no sólo me llamó Dios, no sólo me a dado que yo oyesse y obedeciesse a su voz, per allende de esso sobre todo a añadido esta merced; que yo me aya obligado a guiarme por esta gracia. El perseverar, el seguir la gracia de Dios y su vocación y firmarme en el modo de vivir a que soy llamado, es gran cosa, gran privilegio del Señor. Declaro porque lo entendáis. El hazer voto, el obligarme a no bolver atrás del instituto, a no dexar de seguir esta gracia so pena de peccado mortal, es nueva gracia y grande de la mano de Dios. La obligación de los votos, y de votos hechos en religión approbada por la Iglesia, es la mayor de todas, es la mayor firmeza que puede aver de nuestra parte; y assí esta gracia de los votos es nueva gracia y nueva ayuda de nuestro Señor

 

Lo 4°, ¿cómo me ayudaré yo más para esto y para conocer mi vocación? Entender, hermano, que esta vocación es certissima. ¿Dónde, veamos, lo sabéis? ¿Dónde? Que ésta es religión approbada por la Sede Apostólica, por el pontífice de la Iglesa universal, que no puede engañarme en esto. Es cierto y no ay duda que la Sede Apostólica no puede errar en las cosas que tocan a la fee, o pertenecen a las costumbres, quando el Papa procede legítimamente en la approbación dellas. A propuesto el Papa en la Iglesia este estado, esta religión como camino cierto para que en él se puedan salvar: no se puede dezir que yerra en esto, y pueda engañar en cosa tan importante a los fieles. Confírmame en esto con la fee[10]”.

 

Inoltre occorre perseverare ogni giorno nel chiedere grazie per l’esecuzione di questa «grazia vocationis».

 

4) Nelle Exhortationes Complutenses in Alcalá, p. Nadal dedica la seconda parte del quarto punto ad insistere sulle virtù teologali, e soprattutto sulla carità:

 

“Y, mirad, que no sólo nos contentemos de exercitarnos en obras de obediencia, mortificación y otras virtudes; pero hemos de procurar exercitarnos con diligencia en las obras de las virtudes infussas, de las virtudes theologales, de la fee, esperança y charidad, y esto applicándolo por mi instiuto y fin de mi vocación. Ved cómo. Yo creo que Dios es trino, etc.; y creo también que Dios me a de ayudar especialmente en este camino que he començado; si yo no falto por mi parte para alcançar la perfectión, no faltará por Dios. Es menester que yo coopere, que de otra manera sería tentar a Dios. Más, confirmarme en esto con la esperança; que confío en Dios, en su bondad y misericordia, que será conmigo y me ayudará a ir adelante, a perseverar en lo començado, si por mí no faltare. Con la charidad glorifico a Dios y alábole por este benficio que me a hecho, y con humildad le suplico que me ayude. Estas virtudes son las más principales de todas, y con ellas se afinan y perficionan las otras morales, principalmente con la charidad, la qual da ser divino a las demás[11]”.

 

Nelle Platicas espirituales en Coimbra, invece, chiedere ogni giorno al Signore la vera conoscenza di ciò che è necessario per conformarsi alla «gratia Societatis», significa viverla nell’obbedienza e in tutti i mezzi che Dio ha dato alla Compagnia:

 

“Cuanto a lo cuarto, pues ya estamos en esta gracia, lo que releva [importa] es que todo el conocimiento della tengamos en el corazón, para más la amar y ser más obedientes y mejor le seguir. Y para esto se debía pedir siempre a Dios [y mayor] el verdadero conocimiento della que es necesario para más nos conformar en ella, y en todo nos reducir a depender de Dios, de la obediencia. Y por los medios que por su misericordia ha dado a la Compañía caminaremos en su santo servicio con facilidad, que el Señor en todas las cosas da con virtud y suavidad[12]”.

 

5) Nel quinto punto delle Exhortationes Complutenses in Alcalá p. Nadal insiste sul fatto che la nostra corrispondenza alla grazia di Dio deve farsi con vivo affetto di devozione, mettendo in pratica i mezzi più adatti. Inoltre egli mette in evidenza il rapporto tra «obra de obediencia» (interessante il passaggio dal plurale «obras de obediencia» nel quarto punto, al singolare del quinto) e «obra de la charidad»:

 

“El 5° punto será ayudarme cada día desto con devoción, en conocer que me a llamado Dios a esta religión, en la qual tengo de corresponder a su gracia y vocación. Suplicaré al Señor a que me dé conocimiento práctico de mi instituto, y que me imprima la gracia de mi vocación en las entrañas y en el coraçon, para que yo pueda ayudarme con ella. Renovaré esto cada día, pediré a nuestro Señor un vivo affecto de la obra de la obediencia y de qualquier ministerio nuestro. Toda la Compañía, hermanos, está puesta en práctica, en ayudar al próximo. Es esto proprio de su instituto: contra hereges, en la conversión de los infieles y en otras obras. Y, si bien lo miráis, hallaréis ser verdad lo que os dixe: que toda la Compañía es una continua obra de la charidad y exercicio della. Y esto baste per aora[13]”.

 

Nelle Platicas espirituales en Coimbra, invece, il nostro autore descrive come mezzi più utili le virtù teologali, mettendo ancora una volta in risalto la «caridad y amor de Dios» e riferendosi alla confessione e all’Eucaristia:

 

“A lo quinto es de advertir que, pues nos queremos ayudar desta gracia, está claro que debemos procurar los mejores medios que hay para ello. Pues para esto se debe coniungir [juntar], como muy principal, la fe, teniéndola firme en Dios, que es su propio objeto; que pues nos ha dado esta gracia, nos llevará adelante con los medios que tiene puesto[s], si de nuestra parte no faltamos. Y la esperanza confiando sumamente que nos ayudará para que vayamos creciendo, que cierto es que El no mancará [faltará] por su parte. Y juntamente siguiendo la caridad y amor de Dios, amándole cada vez más. Y con ello creciendo en la gracia y con la confesión y principalmente con la comunión del Santisimo Sacramento, donde Dios se comunica [muy especialmente] con gracia y favores particulares copiosamente. Y eso baste cuanto a lo que habíamos de tratar como en común de la Compañía[14]”.

 

Concludendo, ci sembra di poter dire che la diversa organizzazione delle due edizioni riveli il pensiero di p. Nadal sul rapporto tra «obra de la charidad» e «obra de obediencia»: se nelle Exhortationes Complutenses in Alcalá l’obbedienza, in quanto voto, e tutti i ministeri della Compagnia di Gesù sono visti come “espressione” concreta dell’unica carità, nelle Platicas espirituales en Coimbra, essi sono considerati come “aiuto” alla sua incarnazione.

 

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[1] Coimbra, pp. 85-86, n. 3. Cfr. Exhortationes Complutenses in Alcalá, p. 357, n. 121.

[2] Cfr. Exhortationes Complutenses in Alcalá, pp. 357-360, nn. 121-126.

[3] Cfr. Coimbra, pp. 85-88, nn. 3-9.

[4] Ibidem, p. 86, n. 4.

[5] Ibidem, n. 5.

[6] Ibidem, pp. 86-87, n. 6.

[7] Exhortationes Complutenses in Alcalá, pp. 358-359, n. 122.

[8] Cfr. Coimbra, p. 86, n. 4.

[9] Ibidem, p. 87, n. 7.

[10] Exhortationes Complutenses in Alcalá, pp. 359-360, nn. 123-124.

[11] Ibidem, p. 360, n. 125.

[12] Coimbra, p. 87, n. 8.

[13] Exhortationes Complutenses in Alcalá, pp. 360-361, n. 126.

[14] Coimbra, pp. 87-88, n. 9.